Si te clava un fruto el azar,
cómelo,
no sepas, no interpretes
boca y sueño,
únicos cómplices.
Ya saldrá la memoria después
mendigando recuerdos.
La lluvia, a quien de veras
pertenece el fruto.
Hay una raíz amarga Y un mundo de mil terrazas. Ni la mano más pequeña Quiebra la puerta del agua. ¿Dónde vas, a dónde, dónde? Hay un cielo de mil ventanas -Batalla de abejas lívidas- Y hay una raíz amarga. Amarga. Duele en la planta del pie El interior de la cara, Y duele en el tronco fresco De noche recién cortada. ¡Amor, enemigo mío, Muerde tu raíz amarga! .
Esqueje como palabra adormecida que ahora saco junto a la cal: lo que en planta se desarrolla y que en tallo te daban. Geranio sale ahora como primavera, como elogio sencillo del color. El agua es una bola blanca que acomoda a la semilla o la divide del barro. Tierra negra escogida tenían aquellos tiestos de mi infancia. Cada esqueje pronunciaba las palabras justas. Nuestro viento era nuestra forma de correr.
Farruca de Renaud García-Fons y Pedro Soler de su disco Suite Andalouse (Amo este Sentir Farruco.)
Cuando era chica, mi tobogán estaba enfrente de casa, en las Peñolillas, en una piedra perfecta para ello y en la cuesta de tierra poniéndome un cartón en el culo. (C.M.L.)
Luminaria, vamos a hacer una luminaria, luminaria eran cuatro palos recogidos en calles aún de barro. Palos prendidos para hacer del fuego un puñal de luz. Éso es la infancia: un puñal de luz.