viernes, 28 de octubre de 2011

jueves, 27 de octubre de 2011

Asiento trece




















Como cimiento el suelo.
Salgo y no pido vez,
el esperma de una roca
fecunda también
el modo de ver.



Taranta de Sergio Monroy.

martes, 25 de octubre de 2011

Asiento doce

























Si tu brazo
no huele más allá de tu cuerpo,
si tu cuerpo
se mimetiza en campo,
si el toro
no te vacía el miedo,
si no quiebras el paso.

Su testuz será
la entrada a tu mano.


Oración, tema de Manolo Sanlúcar de su disco TAUROMAGIA

lunes, 24 de octubre de 2011

Asiento once: asiento incómodo.




















Una vez estuve en Belchite. Vi paredes agujereadas, techos de aire.
Edificios patrimonio de las balas, los obuses. De los abusos también.
Ruinas duraderas de valiente compostura. La guerra y su veloz descomposición.
La guerra y sus calabozos de ideas. La guerra y sus fines polvorientos.

No estuve en Sirte. E igual vi el desmán producido por la ansiosa artillería.
A partir de ahora, lo vivo pertenece a la estirpe del cemento.
No quiero estar yo en el censo del miedo. Ni que nadie esté. Y me es inevitable
que la memoria de esas paredes sea tan posesiva.
Mi pedir va por ver de nuevo las calles bajo su plétora de frutas.



Tona y debla de Mijita hijo.

Y a uno lo (a)marraban por la manos
y otros lo marraban por los pies
pero más grande era un castigo
y no le daban pan que comer.


sábado, 22 de octubre de 2011

Asiento diez



















Siéntate a mi vera.
Donde estés.
El aire ya conversa.
Siéntate.


Seguiriyas de Jerez, de Diego Clavel.

viernes, 21 de octubre de 2011

Asiento nueve



















Hay un bosque a lo lejos.
Me amenaza sin yugular.
Lo persuado,
intento vivirlo
aunque lo desprecien
por una rápida carretera.

Hubo un bosque a lo lejos.
Le bastó
morir por sí mismo.



Cabal del planeta, de Diego Clavel

no creo en nadie
no creo en nadie
no creo en ná
en este mundo
no creo que quede
ná de caridad

jueves, 20 de octubre de 2011

Asiento ocho

Qué lejos, qué lejos ya.
Sombras que descarrilaron.
Un árbol
siempre
consigo mismo.
Un árbol
y su máxima virtud:
acoger.





Farruca bailada de Ramón Martínez

miércoles, 19 de octubre de 2011

Asiento siete



















Hablo de lo que se va,
de lo que por la borda tiramos.
Rojo, blanco, añil, violeta
y negro.
Rosa, verde, azul, canela
y fuego.


Diego Carrasco, Nana de los colores.

domingo, 16 de octubre de 2011

Asiento seis



















Poco antes de ser ruina,
que no somos ya en el instante mismo.

En el escombro de aquello
que alguna vez los hombres habitaron.
También al paseante que los contemple.

Duelo del hombre con sí mismo,
con el arte, con la nada.
Matemática y ruina,
las cuentas nos saldan.
No dejemos de andar.



Soleá de Anoushka Shankar y Pedro Ricardo Miño

viernes, 14 de octubre de 2011

Asiento cinco



















La tierra y su horizonte.
Los matices de la espera:
que se doblegue el cielo claro
y la lluvia persista.
Como luz es aconsejable
un perímetro húmedo,
una voz sin aritmética;
un pequeño canto a la tierra
es suficiente. Es la esencia.



Soleá de Duquende con la guitarra de Chicuelo.

jueves, 13 de octubre de 2011

Asiento cuatro



















A dar con el horizonte
con el brazo solo
como dicha de alcance.
El ojo mira, la mano toca.
La escritura es una raya;
nosotros la moldeamos.



Soleá de José Menese.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Asiento tres




















Abrevar en el silencio.
Me da igual que éste tenga
forma de rastrojo,
o de nube, sementera, árbol
o de fin.
Silencios son, silencios sirven.

Vertiente mía la de ver,
elección callada ya, la de decir.
La tierra como gozo,
penumbra como tiempo.



Fandangos de Mijita hijo, a la guitarra Perico el del Lunar.

domingo, 9 de octubre de 2011

Asiento dos



















Entre tanto
una rama seca me da la espalda.

El estío diseñado en todo árbol
que pronuncia agua y que no le llega.

La encina en lo más alto y en lo más vivo,
la encina en su quemazón de años,
en sus desgajados capilares.
Pero la encina nueva y su granero de raíces,
continua forma de hablar del fruto.

Tengo siempre quien me habla por detrás
mientras ahondo suave hacia adelante.
Hablar y ser solo en el campo
empieza ya a ser categoría de pocos.
Porque,
¿quién la emprende con un árbol
que todos los días hace de fuente hasta el participio?
Vivido no es que pasen doscientos,
por poner un ejemplo en años, vivido
es entender que no hubo renuncia al frío,
que el sol jamás fue un enemigo
y que el agua, si amaga, ya es un sentir.
¿Y quién la emprende así ahora?




Soleá por bulerías de Rafael Riqueni.

viernes, 7 de octubre de 2011

Asiento uno




















Ahora me siento, o desde de pie,
igual me da,
desde mi silla de anea,
o junto a ella,
y oficio un tratado de mis ojos
a través de la palabra.

Todo lo que he escrito,
he de decirlo,
consume muy poco oxígeno.
Observo de lleno, no obstante,
que palabras, cosas y ojos
tienen un perfil alveolar persistente.

Así pues, solo un deseo me sacude:
escribir como quien respira.




Fandangos de Esperanza Fernández.